La ex primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, compartió detalles sobre cómo la moda se convirtió en una poderosa herramienta de comunicación durante su permanencia en la Casa Blanca, según reveló en una entrevista con The Times y en su nuevo libro The Look, escrito junto a su estilista de confianza, Meredith Koop.
A sus 61 años, Obama asegura sentirse “más plena y libre que nunca” y, desde esa perspectiva, reflexiona sobre el papel que jugó su imagen pública en la construcción de mensajes clave a lo largo de su mandato como primera dama. “No tengo que dar explicaciones. La gente ya me conoce”, afirmó.
La moda como estrategia política
Michelle Obama confesó que entendió muy temprano que su vestimenta capturaba la atención de las audiencias y, una vez que la tenía, podía dirigirla hacia temas relevantes. “La moda es un negocio de miles de millones de dólares. Usé la atención que generaban mis atuendos para decir algo más”, relató.
Durante su etapa en la Casa Blanca, Obama impulsó diseñadores emergentes estadounidenses, promoviendo la diversidad en la industria de la moda y abriendo oportunidades para creadores como Brandon Maxwell y Prabal Gurung. “Un solo vestido podía cambiar la vida de un diseñador joven”, señaló.
Entre el escrutinio y la autenticidad
Como primera dama afroamericana, Obama enfrentó una presión mediática constante sobre su imagen. La política del cabello fue uno de los temas más delicados: optó por evitar trenzas o cambios drásticos para no generar distracciones que opacaran sus mensajes. “No era el momento para hacer declaraciones políticas con mi pelo”, explicó.
También recordó episodios como el debate público que generaron unos pantalones cortos que usó al bajar de un avión. “Aprendí que algunos temas se magnifican sin razón. Al final, lo importante era mi trabajo, no lo que llevaba puesto”, destacó con humor.
Nuevos proyectos y una etapa de plenitud
Tras dejar la Casa Blanca, Obama ha priorizado su bienestar personal y creativo. Se siente más libre para experimentar con estilos audaces, como las botas doradas que se viralizaron en 2018. “La autenticidad siempre ha sido mi norte, pero ahora soy aún más yo misma”, confesó.
De cara al futuro, prepara la inauguración del Centro Presidencial Obama en Chicago, previsto para la primavera de 2026, que incluirá biblioteca, museo, jardines y una exhibición rotativa de sus conjuntos históricos.
“Las mujeres mayores no debemos desaparecer. Tengo mucho que aportar”, sentenció Obama, reivindicando el valor y la visibilidad de las mujeres en todas las etapas de la vida.
La ex primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, compartió detalles sobre cómo la moda se convirtió en una poderosa herramienta de comunicación durante su permanencia en la Casa Blanca, según reveló en una entrevista con The Times y en su nuevo libro The Look, escrito junto a su estilista de confianza, Meredith Koop.
A sus 61 años, Obama asegura sentirse “más plena y libre que nunca” y, desde esa perspectiva, reflexiona sobre el papel que jugó su imagen pública en la construcción de mensajes clave a lo largo de su mandato como primera dama. “No tengo que dar explicaciones. La gente ya me conoce”, afirmó.
La moda como estrategia política
Michelle Obama confesó que entendió muy temprano que su vestimenta capturaba la atención de las audiencias y, una vez que la tenía, podía dirigirla hacia temas relevantes. “La moda es un negocio de miles de millones de dólares. Usé la atención que generaban mis atuendos para decir algo más”, relató.
Durante su etapa en la Casa Blanca, Obama impulsó diseñadores emergentes estadounidenses, promoviendo la diversidad en la industria de la moda y abriendo oportunidades para creadores como Brandon Maxwell y Prabal Gurung. “Un solo vestido podía cambiar la vida de un diseñador joven”, señaló.
Entre el escrutinio y la autenticidad
Como primera dama afroamericana, Obama enfrentó una presión mediática constante sobre su imagen. La política del cabello fue uno de los temas más delicados: optó por evitar trenzas o cambios drásticos para no generar distracciones que opacaran sus mensajes. “No era el momento para hacer declaraciones políticas con mi pelo”, explicó.
También recordó episodios como el debate público que generaron unos pantalones cortos que usó al bajar de un avión. “Aprendí que algunos temas se magnifican sin razón. Al final, lo importante era mi trabajo, no lo que llevaba puesto”, destacó con humor.
Nuevos proyectos y una etapa de plenitud
Tras dejar la Casa Blanca, Obama ha priorizado su bienestar personal y creativo. Se siente más libre para experimentar con estilos audaces, como las botas doradas que se viralizaron en 2018. “La autenticidad siempre ha sido mi norte, pero ahora soy aún más yo misma”, confesó.
De cara al futuro, prepara la inauguración del Centro Presidencial Obama en Chicago, previsto para la primavera de 2026, que incluirá biblioteca, museo, jardines y una exhibición rotativa de sus conjuntos históricos.
“Las mujeres mayores no debemos desaparecer. Tengo mucho que aportar”, sentenció Obama, reivindicando el valor y la visibilidad de las mujeres en todas las etapas de la vida.