La guerra podría influir en decisión de Netanyahu sobre cuándo convocar a elecciones
El primer ministro Benjamin Netanyahu pronto tendrá que decidir cuándo celebrar las próximas elecciones de Israel. Pero, con la guerra arreciando en múltiples frentes y sin un final a la vista, los enemigos de Israel en Irán y Líbano podrían ayudar a tomar esa decisión por él.
Lo que está en juego difícilmente podría ser mayor: una victoria sumará a su legado como el líder que más tiempo ha gobernado Israel y frenará, si no acallará por completo, los llamados a exigirle cuentas por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron dos años y medio de guerra en toda la región. Una derrota corre el riesgo de convertirlo en la víctima política más prominente de ese ataque —el más mortífero en la historia de Israel—, que aún proyecta una larga sombra sobre la psique del país y ya ha provocado una serie de renuncias y destituciones de alto perfil.
El gobierno de Netanyahu está en los últimos meses de su mandato de cuatro años y está obligado a celebrar elecciones a más tardar a finales de octubre. Pero Netanyahu tiene la capacidad de disolver la coalición de gobierno antes de esa fecha y convocar elecciones anticipadas. Los gobiernos israelíes rara vez completan sus mandatos.
Con este plazo acercándose, Netanyahu puede elegir una fecha en la que crea que él y sus socios religiosos y nacionalistas tienen la mejor oportunidad de ganar.
Como las elecciones se programan con tres meses de antelación, podría actuar ahora para fijar una votación a finales de junio, justo antes de la temporada de vacaciones de verano, o esperar hasta el otoño.
El primer ministro Benjamin Netanyahu pronto tendrá que decidir cuándo celebrar las próximas elecciones de Israel. Pero, con la guerra arreciando en múltiples frentes y sin un final a la vista, los enemigos de Israel en Irán y Líbano podrían ayudar a tomar esa decisión por él.
Lo que está en juego difícilmente podría ser mayor: una victoria sumará a su legado como el líder que más tiempo ha gobernado Israel y frenará, si no acallará por completo, los llamados a exigirle cuentas por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron dos años y medio de guerra en toda la región. Una derrota corre el riesgo de convertirlo en la víctima política más prominente de ese ataque —el más mortífero en la historia de Israel—, que aún proyecta una larga sombra sobre la psique del país y ya ha provocado una serie de renuncias y destituciones de alto perfil.
El gobierno de Netanyahu está en los últimos meses de su mandato de cuatro años y está obligado a celebrar elecciones a más tardar a finales de octubre. Pero Netanyahu tiene la capacidad de disolver la coalición de gobierno antes de esa fecha y convocar elecciones anticipadas. Los gobiernos israelíes rara vez completan sus mandatos.
Con este plazo acercándose, Netanyahu puede elegir una fecha en la que crea que él y sus socios religiosos y nacionalistas tienen la mejor oportunidad de ganar.
Como las elecciones se programan con tres meses de antelación, podría actuar ahora para fijar una votación a finales de junio, justo antes de la temporada de vacaciones de verano, o esperar hasta el otoño.