La belleza del día: “Un día de lluvia”, de Jean Béraud
Si no existiera el cine y uno deseara fantasear con habitar la Belle Epóque parisina, lo recomendado sería observar las obras de Jean Béraud (1849-1935), un pintor que le infundió a la vida social, a la calle, una estética especial que -más allá de los avances tecnológicos- sigue latente, como sucede en Un día de lluvia.

"Un día de lluvia" (1907), de Jean Béraud. Oleo sobre tabla (26 x 36,2 cm), en el Museo Carnavalet, París
Béraud nació en San Petersburgo por esas cosas de la vida. Su padre, escultor francés, había sido contratado para trabajar en la Catedral de San Isaac, pero tras su muerte, cuando el pequeño Jean tenía 4 años, su madre regresó al país galo con el resto de la familia.
No parecía en su juventud que el arte sería su profesión, así que se recibió de abogado en la facultad de Derecho de París, pero la guerra franco-prusiana y la ocupación de la ciudad lo alejaron de los pleitos. Así, en 1872, comenzó a tomar clases con Léon Bonnat y un año después ya se presentaba en el salón parisino.
Si no existiera el cine y uno deseara fantasear con habitar la Belle Epóque parisina, lo recomendado sería observar las obras de Jean Béraud (1849-1935), un pintor que le infundió a la vida social, a la calle, una estética especial que -más allá de los avances tecnológicos- sigue latente, como sucede en Un día de lluvia.

"Un día de lluvia" (1907), de Jean Béraud. Oleo sobre tabla (26 x 36,2 cm), en el Museo Carnavalet, París
Béraud nació en San Petersburgo por esas cosas de la vida. Su padre, escultor francés, había sido contratado para trabajar en la Catedral de San Isaac, pero tras su muerte, cuando el pequeño Jean tenía 4 años, su madre regresó al país galo con el resto de la familia.
No parecía en su juventud que el arte sería su profesión, así que se recibió de abogado en la facultad de Derecho de París, pero la guerra franco-prusiana y la ocupación de la ciudad lo alejaron de los pleitos. Así, en 1872, comenzó a tomar clases con Léon Bonnat y un año después ya se presentaba en el salón parisino.