El Niño provocará sequía prolongada y déficit de lluvias superior al 40% en Honduras
El fenómeno climático de El Niño, declarado oficialmente el pasado 11 de junio, se extenderá por más de seis meses y sus efectos podrían sentirse hasta los primeros meses de 2027, informó el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos).
El jefe de Cenaos, Francisco Argeñal, advirtió que el evento tendrá una intensidad considerable, provocando una canícula más prolongada de lo normal y una reducción significativa de las lluvias en gran parte del territorio nacional.
De acuerdo con las proyecciones, la canícula iniciará a principios de julio y se prolongará hasta finales de agosto, generando un déficit de precipitaciones superior al 40%, especialmente en la zona sur del corredor seco hondureño.
“Esto nos va a generar un déficit de lluvia de más de un 40% y afectando, sobre todo, la parte sur del corredor seco de Honduras”, señaló Argeñal.
Las autoridades advierten que la disminución de lluvias podría impactar la producción de cultivos básicos como maíz y frijol, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de miles de familias que dependen de la agricultura.
Además de la sequía, El Niño favorecerá una mayor actividad ciclónica en el océano Pacífico, incrementando las probabilidades de formación de tormentas y ciclones tropicales cerca de Centroamérica. En contraste, se espera una temporada ciclónica menos activa en el Caribe.
“Este año vamos a tener más incidencia por ciclones tropicales que se forman en el Pacífico, tal como ocurrió recientemente con Cristina, mientras que en el Caribe las probabilidades de afectación serán menores”, explicó el especialista.
Ante este escenario, Cenaos y la Comisión Permanente de Contingencias mantienen vigilancia permanente sobre las condiciones climáticas y exhortan a la población a implementar medidas de prevención, especialmente en el uso racional del agua y la planificación de las actividades agrícolas.
Actualmente, 75 municipios permanecen bajo alerta verde debido al riesgo que representa la falta de lluvias para la producción agrícola. Este lunes, los integrantes de la mesa anti-sequía evaluarán la situación para determinar si se modifica el número de localidades bajo vigilancia.
El fenómeno climático de El Niño, declarado oficialmente el pasado 11 de junio, se extenderá por más de seis meses y sus efectos podrían sentirse hasta los primeros meses de 2027, informó el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos).
El jefe de Cenaos, Francisco Argeñal, advirtió que el evento tendrá una intensidad considerable, provocando una canícula más prolongada de lo normal y una reducción significativa de las lluvias en gran parte del territorio nacional.
De acuerdo con las proyecciones, la canícula iniciará a principios de julio y se prolongará hasta finales de agosto, generando un déficit de precipitaciones superior al 40%, especialmente en la zona sur del corredor seco hondureño.
“Esto nos va a generar un déficit de lluvia de más de un 40% y afectando, sobre todo, la parte sur del corredor seco de Honduras”, señaló Argeñal.
Las autoridades advierten que la disminución de lluvias podría impactar la producción de cultivos básicos como maíz y frijol, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de miles de familias que dependen de la agricultura.
Además de la sequía, El Niño favorecerá una mayor actividad ciclónica en el océano Pacífico, incrementando las probabilidades de formación de tormentas y ciclones tropicales cerca de Centroamérica. En contraste, se espera una temporada ciclónica menos activa en el Caribe.
“Este año vamos a tener más incidencia por ciclones tropicales que se forman en el Pacífico, tal como ocurrió recientemente con Cristina, mientras que en el Caribe las probabilidades de afectación serán menores”, explicó el especialista.
Ante este escenario, Cenaos y la Comisión Permanente de Contingencias mantienen vigilancia permanente sobre las condiciones climáticas y exhortan a la población a implementar medidas de prevención, especialmente en el uso racional del agua y la planificación de las actividades agrícolas.
Actualmente, 75 municipios permanecen bajo alerta verde debido al riesgo que representa la falta de lluvias para la producción agrícola. Este lunes, los integrantes de la mesa anti-sequía evaluarán la situación para determinar si se modifica el número de localidades bajo vigilancia.