El fenómeno Vozinha, el héroe de Cabo Verde que con 40 años se convirtió en sensación del Mundial
Cuando se dio el pitazo final en el Atlanta Stadium, las cámaras tuvieron un solo objetivo: Vozinha, el portero de Cabo Verde.
Y su rostro estaba cubierto de lágrimas debido a la magnitud de lo que acababa de conseguir: en un partido para la eternidad, su selección, que debutaba en un Mundial, le había empatado sin goles al actual campeón europeo, España.
Las tribunas reventaban entre los alborotos de los seguidores de Cabo Verde, que habían viajado desde el archipiélago africano, quienes habían apoyado a su selección durante 90 minutos que parecieron una eternidad y en ese momento gritaban de alegría.
En el terreno de juego, los jugadores corrían unos hacia otros con una alegría desbordante. Incluso los espectadores neutrales se contagiaron del entusiasmo: al final del partido, muchos también celebraban.
Pero el héroe era Vozinha. Elegido el mejor jugador de la cancha, el arquero había protagonizado la presentación de su vida al dejar su arco en cero frente a España, uno de las selecciones favoritas a quedarse con el Mundial.
"Lloré porque me criaron mis abuelos. Pero ellos no están aquí porque murieron hace algunos años. Ellos eran todo para mí, todo en mi vida", dijo el portero de 40 años.
"También por mi mamá. Ella no logró viajar debido a un tema de la visa. Porque había que pagar por el trámite y no lo hicimos a tiempo. Me hubiera gustado que estuviera acá", añadió.
Y señaló que la principal arma de Cabo Verde es la unidad. "Todos pensaron que nosotros veníamos a disfrutar el Mundial. Pero no. Respetamos a los equipos porque es nuestra primera vez, pero vinimos a competir y a luchar por nuestro país".
Actualmente Vozinha juega para el Chaves, un equipo de la segunda división portuguesa. Su pase vale actualmente US$60.000.
El nombre de Vozinha lleva consigo un pedazo de historia futbolística. Su padre había querido llamarle "Valdano", en honor al gran Jorge Valdano de Argentina y del Real Madrid, pero las autoridades de Cabo Verde lo rechazaron.
En su lugar, fue llamado Josimar, como el defensa brasileño que alcanzó notoriedad en el Mundial de 1986.
Décadas más tarde, en otro escenario mundialista, Vozinha ha hecho historia por su cuenta.
Cuando se dio el pitazo final en el Atlanta Stadium, las cámaras tuvieron un solo objetivo: Vozinha, el portero de Cabo Verde.
Y su rostro estaba cubierto de lágrimas debido a la magnitud de lo que acababa de conseguir: en un partido para la eternidad, su selección, que debutaba en un Mundial, le había empatado sin goles al actual campeón europeo, España.
Las tribunas reventaban entre los alborotos de los seguidores de Cabo Verde, que habían viajado desde el archipiélago africano, quienes habían apoyado a su selección durante 90 minutos que parecieron una eternidad y en ese momento gritaban de alegría.
En el terreno de juego, los jugadores corrían unos hacia otros con una alegría desbordante. Incluso los espectadores neutrales se contagiaron del entusiasmo: al final del partido, muchos también celebraban.
Pero el héroe era Vozinha. Elegido el mejor jugador de la cancha, el arquero había protagonizado la presentación de su vida al dejar su arco en cero frente a España, uno de las selecciones favoritas a quedarse con el Mundial.
"Lloré porque me criaron mis abuelos. Pero ellos no están aquí porque murieron hace algunos años. Ellos eran todo para mí, todo en mi vida", dijo el portero de 40 años.
"También por mi mamá. Ella no logró viajar debido a un tema de la visa. Porque había que pagar por el trámite y no lo hicimos a tiempo. Me hubiera gustado que estuviera acá", añadió.
Y señaló que la principal arma de Cabo Verde es la unidad. "Todos pensaron que nosotros veníamos a disfrutar el Mundial. Pero no. Respetamos a los equipos porque es nuestra primera vez, pero vinimos a competir y a luchar por nuestro país".
Actualmente Vozinha juega para el Chaves, un equipo de la segunda división portuguesa. Su pase vale actualmente US$60.000.
El nombre de Vozinha lleva consigo un pedazo de historia futbolística. Su padre había querido llamarle "Valdano", en honor al gran Jorge Valdano de Argentina y del Real Madrid, pero las autoridades de Cabo Verde lo rechazaron.
En su lugar, fue llamado Josimar, como el defensa brasileño que alcanzó notoriedad en el Mundial de 1986.
Décadas más tarde, en otro escenario mundialista, Vozinha ha hecho historia por su cuenta.