Los dos ecuatorianos, que viven a las afueras de la ciudad de Washington y pidieron no ser identificados por temor a los operativos de ICE, llegaron a Estados Unidos hace seis años. Tenían un hijo pequeño que mantener y estaban decepcionados por la falta de trabajo y la inseguridad en Ecuador.
“Fue complicado dejar todo lo que tenía en mi país, mi familia y mis amigos por cambiar de vida. La situación se puso compleja, con un niño en brazos y la falta de oportunidades”, comenta Ernesto (nombre para proteger su identidad), quien se dedica a varios oficios para sostener el hogar, desde conductor de aplicación y reparador hasta electricista. Dice que no tiene miedo al trabajo y a buscar el sustento para su esposa y su hijo.
Durante estos años no han podido legalizar su estatus en EE.UU. y creen que, bajo el gobierno de Donald Trump, será mucho más difícil. Sin embargo, prefieren vivir a la sombra de las redadas inmigratorias porque consideran que volver a su país de origen es aún más riesgoso.
“Podemos ir a Ecuador a poner un negocio y qué tal si nos cae la inseguridad, perderíamos lo poco que hemos logrado en un rato. Podríamos ser presa de una extorsión o un secuestro”, comenta este padre de familia sobre la compleja situación de inseguridad en su país que lo frena a volver.
Cuando se enteran sobre los hechos de violencia que con frecuencia ocurren en Ecuador aseguran que nunca se imaginaron este giro en su país en tan pocos años. “Eso se veía en otros países, pero ver que nuestro país ha caído en eso es un dolor terrible, porque vemos que también nuestra familia se queda allá y el miedo que tenemos aquí también es el temor de qué pueda pasar a nuestros familiares”, agrega la mujer.
El gobierno ecuatoriano asegura que lucha contra la inseguridad, pero en 2025 el país cerró con más de 9.000 homicidios, el año más violento de su historia.
Los dos ecuatorianos, que viven a las afueras de la ciudad de Washington y pidieron no ser identificados por temor a los operativos de ICE, llegaron a Estados Unidos hace seis años. Tenían un hijo pequeño que mantener y estaban decepcionados por la falta de trabajo y la inseguridad en Ecuador.
“Fue complicado dejar todo lo que tenía en mi país, mi familia y mis amigos por cambiar de vida. La situación se puso compleja, con un niño en brazos y la falta de oportunidades”, comenta Ernesto (nombre para proteger su identidad), quien se dedica a varios oficios para sostener el hogar, desde conductor de aplicación y reparador hasta electricista. Dice que no tiene miedo al trabajo y a buscar el sustento para su esposa y su hijo.
Durante estos años no han podido legalizar su estatus en EE.UU. y creen que, bajo el gobierno de Donald Trump, será mucho más difícil. Sin embargo, prefieren vivir a la sombra de las redadas inmigratorias porque consideran que volver a su país de origen es aún más riesgoso.
“Podemos ir a Ecuador a poner un negocio y qué tal si nos cae la inseguridad, perderíamos lo poco que hemos logrado en un rato. Podríamos ser presa de una extorsión o un secuestro”, comenta este padre de familia sobre la compleja situación de inseguridad en su país que lo frena a volver.
Cuando se enteran sobre los hechos de violencia que con frecuencia ocurren en Ecuador aseguran que nunca se imaginaron este giro en su país en tan pocos años. “Eso se veía en otros países, pero ver que nuestro país ha caído en eso es un dolor terrible, porque vemos que también nuestra familia se queda allá y el miedo que tenemos aquí también es el temor de qué pueda pasar a nuestros familiares”, agrega la mujer.
El gobierno ecuatoriano asegura que lucha contra la inseguridad, pero en 2025 el país cerró con más de 9.000 homicidios, el año más violento de su historia.